Sin bla bla blas

Cierta vez una persona muy sabia me dijo que escribir es peligroso, porque no siempre podemos garantizar que nuestras palabras van a ser leídas con el mismo espirito en que han sido escritas.
Así que voy a ser directa. Perdóname. De verdad.

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48 horas

Es lo que necesito que tengan mis días!

Ya no puedo con sólo 24 hacer todo lo que me queda pendiente… Producir cosas que no idealizo, alegrar quien me pide atención, cumplir deberes que me importan un huevo, contestar a preguntas que no entiendo y sobretodo no decepcionar a las personas. A ninguna. Las de cerca, las de lejos, las que me importan y las que no!

Alguna vez te has sentido como en una de esas pelis israelís, donde el autor jode con la vida del protagonista?
Yo si!

Adios, Adeu, Goodbye, Tchau!

Muchos días sin venir por aquí…

Me han dicho que he vuelto diferente de ese viaje. No sé si es bueno o malo, porque si paro a pensar,  las ilusiones han sido tan grandes cuanto la única desilusión, y aunque intente  restar importancia a la última, no se me hace fácil. He gastado energía demasiado en esos dos últimos años intentando justificar actitudes y errores de una persona que ha sido muy importante para mí. Creyendo que lo hacia mal por su histórico, sus (malas) experiencias, su propio dolor… Y como me hizo creer que el dolor que sentía era lo mismo que sentía yo, creí que algo había aprendido de todo. O esperaba que al menos hubiera aprendido a no jugar con personas, eses seres, que tienen sentimientos.

Pero no. Me he equivocado una vez más. Sigue igual, tal vez peor. No piensa ni mismo en proteger a quien esta a su lado y que muy probablemente le quiere, porque es fácil quererle. Porque se vende muy bien y es demasiado agradable cuando le conviene.

Al final, con todo, le tengo asco.

Arrepentimiento a tope por haber entregado todo lo que tenía de mejor a alguien que seguramente nunca lo ha merecido. Arrepentimiento por nunca haber escuchado mi sexto sentido que gritaba a cada mentira que yo dejaba pasar. Y cuando lo escuché, ya era demasiado tarde, el daño estaba hecho.

A la vez, vuelvo contenta por haber encontrado o reencontrado personas tan especiales y que sobretodo me hicieron sentir tan especial cuanto ellas. Personas que aunque  sean mis amigos indirectamente, me dicen que he dejado huella, que se alegran de verme bien, y que con todo, estoy mejor así que como estaría si algo hubiera sido diferente, porque hay personas que no van a cambiar nunca y seguirían haciéndome daño de una forma u otra.

Así que aquí acaba cualquier esperanza o ilusión que puede que aun siguiera allí justificando lo que es injustificable, y en definitiva se cierra un libro muy largo.

De las cosas que sorprenden…

Yo no esperaba nada con este encuentro, de hecho hasta me daba palo ya que me acordaba que la conversación contigo era complicada… Yo hablando, hablando y tu pensando, pensando sin nada decirme. Y al final una de las mejores sorpresas de este viaje.
Porque por fin, te pusiste a hablar sin parar y has dejado claro que no había problemas conmigo. Al contrario, que la relación era sana y que nos divertíamos muchísimo cuando estábamos juntos. Que no había mentiras, promesas o tampoco gilipolleces. Bueno saber que has aprendido algo de mi, y que me lo agradeces por eso. Bueno saber que tienes buenos recuerdos y te los guardas con cariño.
Gracias por hacerme acordar de como era una chica contenta, divertida y decidida cuando llegué aquí, y aunque las cosas hayan salido mal y yo estuviera un poco perdida esos últimos años, sigo siendo la misma chica de antes, con algunas cicatrices, pero con la misma esencia por la cual te enamoraste. Gracias de verdad, porque siempre me acordaré de tus palabras!

De las impresiones

Durante mucho tiempo tenía claro que Barcelona sería el último lugar a que volvería en mi vida. Hace unos meses decidí que habría que hacerlo y vine preparada para todos los tipos de sentimiento que podrían aflorar.
Ver Barcelona desde el avión, me trajo todos los tipos de recuerdos, pero no me produzco nudos en la garganta. Eso ha pasado cuando en la carretera vi las indicaciones para “Caldes de Montbui” y allí si, cada kilómetro un recuerdo… Las indicaciones, centros comerciales, gasolineras y todo lo que yo observaba cuando iba de paquete en tu moto. Todas las veces que iba súper contenta y todas las veces que iba agobiada con todo lo que siempre nos pasaba.
Barcelona ha cambiado. La carretera ha cambiado. El espirito ha cambiado. La gente ha cambiado. Y para mi todo es como en la canción de Keane… Everybody’s changing and I don’t feel the same!

Miedo!

Nunca he sentido tanto al tomar una decisión.
Qué estaré haciendo? Desafiándome a mi misma?
Me estaré preparando un golpe que no seré capaz de soportar, o me estaré librando de todo un pasado que aun no me deja seguir adelante?
Ya sabremos más adelante…

La vida desde aquí…

Y a veces se me hace tan difícil tirar para adelante…
Visitas a mis pensamientos a cada día todavía, y me da mucha rabia que así lo sea. Primero, porque seguramente yo ya no visito a los tuyos, y luego porque me parece injusto que te hagas propietario vitalicio de mi corazón.

:: Aki – Parte IV y última ::

“Cuando yo volvía a casa, abría los libros, los cuadernos y estudiaba. Lograba concentrarme por horas. Para mí, todo lo que no daba margen a los sentimientos era una actividad relativamente cómoda.
Cada día parecía separado del anterior. Para mí, el tiempo no transcurría de manera lineal. El sentimiento de que algo tenía continuidad, de que algo se desarrollaba e se transformaba, no existía más para mi. Mi existencia era limitada a vivir cada segundo, uno después otro. No había futuro, ni mismo perspectivas de que hubiera uno. Del pasado, restaban un sin fin de recuerdos que, al pensarlos, me hacían sangrar. Y, sangrando, yo repasaba esos recuerdos. Será que un día la sangre derrumbada va a coagularse y transformarse en una dura piel? Será que un día, cuando los recuerdos de Aki vinieran, yo no sentiría más dolor alguno?”

Un grito de amor en el centro del mundo, Kyoichi Katayama.