Melasuda!

Es interesante después de algún tiempo saber como las personas han visto y han juzgado algunas de tus actitudes sin nunca haberte preguntado como lo has vivido o cuan fuerte tuviste que ser para superar una u otra etapa.
Pues a estas personas, les digo: Me importáis un huevo!

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(In)verdades que duelen

Y qué te voy a contar?
Al final es todo negro como una noche sin estrellas, donde casi todo es tontería y poco importa.
Nos quedamos solitos, bebemos más de lo que podemos, fumamos aunque no seamos fumadores, nos acordamos demasiado de lo que debe ser olvidado, golpeamos puertas desconocidas – hay una fiesta – la fiesta termina, no hay final feliz o infeliz… no hay final. El dia se asoma, la lluvia se para y si ha pasado algo o no ha pasado nada, no hace la más mínima diferencia. Poquito a poco nos vamos acostumbrando a lo que parece “inacostumbrable”.

:: Aki – Parte IV y última ::

“Cuando yo volvía a casa, abría los libros, los cuadernos y estudiaba. Lograba concentrarme por horas. Para mí, todo lo que no daba margen a los sentimientos era una actividad relativamente cómoda.
Cada día parecía separado del anterior. Para mí, el tiempo no transcurría de manera lineal. El sentimiento de que algo tenía continuidad, de que algo se desarrollaba e se transformaba, no existía más para mi. Mi existencia era limitada a vivir cada segundo, uno después otro. No había futuro, ni mismo perspectivas de que hubiera uno. Del pasado, restaban un sin fin de recuerdos que, al pensarlos, me hacían sangrar. Y, sangrando, yo repasaba esos recuerdos. Será que un día la sangre derrumbada va a coagularse y transformarse en una dura piel? Será que un día, cuando los recuerdos de Aki vinieran, yo no sentiría más dolor alguno?”

Un grito de amor en el centro del mundo, Kyoichi Katayama.