:: Aki – Parte IV y última ::
“Cuando yo volvía a casa, abría los libros, los cuadernos y estudiaba. Lograba concentrarme por horas. Para mí, todo lo que no daba margen a los sentimientos era una actividad relativamente cómoda.
Cada día parecía separado del anterior. Para mí, el tiempo no transcurría de manera lineal. El sentimiento de que algo tenía continuidad, de que algo se desarrollaba e se transformaba, no existía más para mi. Mi existencia era limitada a vivir cada segundo, uno después otro. No había futuro, ni mismo perspectivas de que hubiera uno. Del pasado, restaban un sin fin de recuerdos que, al pensarlos, me hacían sangrar. Y, sangrando, yo repasaba esos recuerdos. Será que un día la sangre derrumbada va a coagularse y transformarse en una dura piel? Será que un día, cuando los recuerdos de Aki vinieran, yo no sentiría más dolor alguno?”
Un grito de amor en el centro del mundo, Kyoichi Katayama.
1 comentario »
Deja un comentario
-
Archivos
- diciembre 2011 (1)
- noviembre 2011 (6)
- octubre 2011 (4)
- septiembre 2011 (5)
- agosto 2011 (8)
- julio 2011 (2)
- junio 2011 (2)
- marzo 2011 (4)
- enero 2011 (1)
- diciembre 2010 (1)
- noviembre 2010 (5)
- octubre 2010 (1)
-
Categorías
-
RSS
RSS de las entradas
RSS de los Comentarios
El no querer sentir por miedo al dolor es el más mezquino de todos los cobardes sentimientos (in)humanos…