:: Aki – Parte IV y última ::
“Cuando yo volvía a casa, abría los libros, los cuadernos y estudiaba. Lograba concentrarme por horas. Para mí, todo lo que no daba margen a los sentimientos era una actividad relativamente cómoda.
Cada día parecía separado del anterior. Para mí, el tiempo no transcurría de manera lineal. El sentimiento de que algo tenía continuidad, de que algo se desarrollaba e se transformaba, no existía más para mi. Mi existencia era limitada a vivir cada segundo, uno después otro. No había futuro, ni mismo perspectivas de que hubiera uno. Del pasado, restaban un sin fin de recuerdos que, al pensarlos, me hacían sangrar. Y, sangrando, yo repasaba esos recuerdos. Será que un día la sangre derrumbada va a coagularse y transformarse en una dura piel? Será que un día, cuando los recuerdos de Aki vinieran, yo no sentiría más dolor alguno?”
Un grito de amor en el centro del mundo, Kyoichi Katayama.
:: You could be happy ::
:: Feliz Cumpleaños ::
How many special people leave?
How many lives are living strange?
And here, I miss you dear grandma!
Wherever you are, I hope you have a great day with all little angels celebreting you with you.
:: Axioma ::
Con lo todo que tenemos en común, podríamos vivir en planetas diferentes…
:: ¿Qué más da? ::
Lo importante es que lo has superado.
Alguien habría que hacerlo… Lástima no sernos todos iguales.
:: “tu ganas” ::

Poco más de un par de meses y finalmente encuentro la valentía para abrir el correo que lleva como título la frase de arriba… “tu ganas”.
Como si “ganar”, en una relación (sea cual sea), pudiera traer algo de bueno o agradable.
Como si “ganar” pudiera sanar, curar o sacar cualquiera de las heridas o grietas que siguen abiertas desde hace tanto tiempo.
Y leyéndolo, noté que estaba yo intentando un juego de raquetas en la playa todo el rato, y tu compitiendo en un torneo de tenis. Yo poniendo la pelota de la mejor manera posible para que me devolvieras y continuáramos el partido, y tu sacando como si contra Nadal para acabar de una vez con todo y pronto.
Relaciones nada tienen que ver con “ganar” o “poder”. Nunca. La manera de evitarlo es ponerse en el lugar del otro. Por eso mi último correo te llegó como una apisonadora, porque lo tragué todo por muchos meses, poniéndome en tu lugar y sólo lo solté cuando finalmente entendí que NUNCA habías hecho lo mismo por mí.
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